Salomé (1988)





Film Ken Russell
Obra teatral Oscar Wilde


Salomé
Tragedia en un acto (fragmento)

ESCENA: una gran terraza en el palacio de Herodes, situada sobre la sala de banquetes. algunos soldados se encuentran apoyados en el balcón. a la derecha, una gigantesca escalera; a la izquierda, al fondo, una vieja cisterna rodeada de una pared de bronce verde. luz de la luna.

EL JOVEN SIRIO: -¡Qué hermosa está la princesa Salomé esta noche!

EL PAJE DE HERODÍAS:-¡ Mira la luna! ¡Que extraña parece la luna! Es como una mujer que se levanta de la tumba. Uno pensaría que está buscando cosas muertas.

EL JOVEN SIRIO: -Tiene un aspecto extraño. Es como una princesa que lleva un velo amarillo y cuyos pies son de plata. Es como una princesa que tiene palomas blancas en lugar de pies. Pensaría que está danzando.

EL PAJE DE HERODÍAS: -Es como una mujer muerta. Se mueve muy lentamente.

RUIDO EN LA SALA DE BANQUETES.

PRIMER SOLDADO: -¡Qué alboroto! ¿Por qué aúllan esas bestias feroces?

SEGUNDO SOLDADO: -Los judíos siempre hacen así cuando disputan sobre su religión.

PRIMER SOLDADO: -¿Por qué disputan sobre su religión?

SEGUNDO SOLDADO: -No puedo decirlo. Se pasan la vida haciéndolo. Los Fariseos, por ejemplo, dicen que existen los ángeles, y los Saduceos sostienen que los ángeles no existen.

PRIMER SOLDADO: -Me parece ridículo disputar por cosas semejantes.

EL JOVEN SIRIO: -¡Qué hermosa está esta noche la princesa Salomé!

EL PAJE DE HERODÍAS: -Te pasas mirándola. La miras demasiado. Es peligroso mirar de esa manera a la gente. Puede suceder algo terrible.

EL JOVEN SIRIO: -Está muy hermosa esta noche.

PRIMER SOLDADO: -El Tetrarca tiene una mirada sombría.

SEGUNDO SOLDADO: -Sí, tiene una mira da sombría.

PRIMER SOLDADO: -Está mirando algo.

SEGUNDO SOLDADO: -Está mirando a alguien.

PRIMER SOLDADO: -¿A quién está mirando? 

SEGUNDO SOLDADO: -No puedo decirlo.

JOVEN SIRIO:-¡Qué pálida está la princesa! Nunca la he visto tan pálida. Es como la sombra de una rosa blanca en un espejo de plata.

PAJE DE HERODÍAS: -No tienes que mirarla. La miras demasiado.

PRIMER SOLDADO: -Herodías ha llenado la copa del Tetrarca.


El CAPADOCIO: -¿Es ésta la Reina Herodías, la que lleva una mitra negra bordada de perlas, y cuyos cabellos están espolvoreados de polvo azul?

PRIMER SOLDADO: -Sí, ésa es Herodías, la mujer del Tetrarca.

SEGUNDO SOLDADO: -El Tetrarca es muy aficionado al vino. Tiene tres clases de vino. Uno, lo traen desde la isla de Samotracia, y es púrpura como el manto de César.

EL CAPADOCIO: -Yo nunca vi a César. 

SEGUNDO SOLDADO: --Otro viene de una ciudad llamada Chipre, y es amarillo como el oro.
EL  CAPADOCIO: -Yo amo el oro.

SECUNDO SOLDADO: -Y el tercero es vino de Sicilia. Este vino es rojo como la sangre.

EL NUBIO: -Los dioses de mi país son muy afectos a la sangre. Dos veces al año les sacrificamos jóvenes y doncellas; cincuenta jóvenes y cien doncellas. Pero parece que nunca les damos suficiente, porque son muy duros con nosotros.

EL CAPADOCIO: -En mi país ya no queda ningún dios. Los romanos los expulsaron. Hay algunos que dicen que los dioses se escondieron en las montañas, pero yo no lo creo. Tres noches estuve en las montañas buscándolos por todas partes. No los encontré. Y finalmente los llamé por su nombre, y no vinieron. Creo que están muertos.

PRIMER SOLDADO: -Los judíos adoran a un dios que no se puede ver.

EL CAPADOCIO: -No puedo entenderlo.

PRIMER SOLDADO: -En verdad, solamente creen en cosas que no se pueden ver.

EL CAPADOCIO: -Eso me parece muy ridículo.

LA VOZ DE JOKANAÁN: -Detrás de mí vendrá otro que es más poderoso que yo. Yo no soy digno de desatar siquiera el lazo de sus sandalias. Cuando llegue, los lugares solitarios se alegrarán. Florecerán como el lirio. Los ojos de los ciegos verán la luz, y los oídos de los sordos se abrirán. El niño recién nacido pondrá su mano en la guarida del dragón, guiará de las crines a los leones.

SEGUNDO SOLDADO: -Hazlo callar. Siempre está diciendo cosas ridículas.

PRIMER SOLDADO: -No, no. Es un hombre santo. Y es muy afable. Todos los días cuando le llevo de comer, me da las gracias.

EL CAPADOCIO: -¿Quién es? 

PRIMER SOLDADO: -Un profeta.

El CAPADOCIO: -¿Cuál es su nombre? 

PRIMER SOLDADO: Jokanaán.

EL CAPADOCIO: -¿De dónde viene ?

PRIMER SOLDADO: -Del desierto, donde se alimentó de langostas y de miel. Se vestía con un cilicio de pelo de camello, y en torno de su cintura llevaba un cinturón de cuero. Era terrible mirarlo. Una gran multitud solía seguirlo. Hasta tenía discípulos.

EL CAPADOCIO: -¿De qué habla?

PRIMER SOLDADO: -Nunca podemos saberlo. A veces dice cosas terribles; pero es imposible entender lo que dice.

EL CAPADOCIO: -¿Se lo puede ver?

PRIMER SOLDADO: -No, el Tetrarca lo ha prohibido.

EL JOVEN SIRIO: -¡la Princesa ha ocultado el rostro detrás de su abanico! Sus pequeñas manos blancas se sacuden como palomas que vuelan a su palomar. Son como mariposas blancas. Son igual que mariposas blancas.
EL PAJE DE HERODÍAS:-¿Qué te importa a ti? ¿Por qué la miras? No debes mirarla. Puede suceder algo terrible.

EL CAPADOCIO (SEÑALANDO A LA CISTERNA): -¡Qué extraña prisión!

SEGUNDO SOLDADO: -Es una antigua cisterna.

EL CAPADOCIO: -¡Una antigua cisterna! Debe ser muy insalubre.

SEGUNDO SOLDADO: -¡Oh, no! Por ejemplo, el hermano del Tetrarca, su hermano mayor, el primer esposo de la Reina Herodías, estuvo preso allí. Estuvo preso durante doce años. Y no murió. Al final de los doce años, hubo que estrangularlo.

EL CAPADOCIO (SEÑALANDO AL VERDUGO, UN NEGRO CORPULENTO): -Ese hombre que está allí, Naamán.

EL CAPADOCIO: -¿No tuvo miedo?

SEGUNDO SOLDADO: -No, el Tetrarca le envió el anillo.

EL CAPADOCIO: -¿Qué anillo?

SEGUNDO SOLDADO: -El anillo de la muerte. Por eso no tuvo miedo.

EL CAPADOCIO: -De todos modos, es una cosa terrible estrangular a un rey.

PRIMER SOLDADO: -¿Por qué? Los reyes tienen solamente un pescuezo, como la demás gente.

EL CAPADOCIO: -Me parece terrible.

EL JOVEN SIRIO:-¡La princesa se levanta! ¡Se retira de la mesa! ¡Ah, viene para aquí! Sí, viene hacia nosotros. ¡Qué pálida está! Nunca la había visto tan pálida.

EL PAJE DE HERODÍAS: -No la mires. Te ruego que no la mires.

EL JOVEN SIRIO: -Es como una paloma que se ha extraviado... Es como un narciso que se estremece con el viento... Es como una flor de plata.

ENTRA SALOMÉ.

SALOMÉ: -No me quedaré. No puedo quedarme. ¿Por qué me mira todo el tiempo el etrarca con sus ojos de topo debajo de sus párpados temblorosos? Es extraño que el esposo de mi madre me mire de un modo semejante. No sé qué significa. Pero, en realidad, sí lo sé.

EL JOVEN SIRIO: -¿Acaba de salir de la fiesta, Princesa?

SALOMÉ: -¡Qué suave es el aire aquí! ¡Aquí puedo respirar! Allí dentro hay judíos de Jerusalén que se destrozan unos a otros en pedazos por sus necias ceremonias; y bárbaros que beben y beben, y derraman el vino por el suelo; y griegos de Esmirna con ojos y mejillas pintadas y cabellos crespos enrulados en espirales retorcidas; y egipcios callados y sutiles, con uñas de jade y mantos bermejos; y romanos brutales y crueles, con una jerga descuidada. ¡Ah! ¡Cómo me repugnan los romanos! Son toscos y vulgares, y se dan aires de nobles señores.

EL JOVEN SIRIO:-¿Quiere usted sentarse, Princesa?

EL PAJE DE HERODÍAS: -¿Por qué le hablas? ¿Por qué la miras? ¡Oh, algo terrible va a suceder!

SALOMÉ: -¡Qué bueno es ver la luna! Es como una pequeña moneda. Podría tomarla como una florecilla de plata. La luna es fría y casta. Estoy segura de que es virgen; tiene la belleza de una virgen. Sí, es una virgen. Nunca se ha mancillado. Nunca se ha entregado a ningún hombre, como las otras diosas.

LA VOZ DE JOKANAÁN: -El Señor ha llegado. El hijo del hombre ha llegado. Los centauros se han escondido en las malezas, y las sirenas han abandonado los ríos y están ocultas debajo de Ias hojas de la floresta.

SALOMÉ: -¿Quién fue el que gritó?

SEGUNDO SOLDADO: -El Profeta, Princesa.

SALOMÉ: -¡Ah, el Profeta! ¿Ése al que el Tetrarca teme?

SEGUNDO SOLDADO: -No sabemos nada de eso, Princesa. Fue el Profeta Jokanaán el que gritó.

EL JOVEN SIRIO: -¿Le complacería que ordenara traer su litera, Princesa? La noche está agradable en el jardín.

SALOMÉ:-Dice cosas terribles de mi madre, ¿no es cierto?

SEGUNDO SOLDADO: -Nosotros nunca entendemos lo que él dice, Princesa.

SALOMÉ: -Sí; dice cosas terribles sobre ella.

ENTRA UN ESCLAVO.

ESCLAVO: -Princesa, el Tetrarca ruega que vuelva a la fiesta.

SALOMÉ: -No volveré.

JOVEN SIRIO: -Discúlpeme, Princesa, pero si no vuelve, puede suceder algún infortunio.

SALOMÉ:-¿Es un anciano, ese Profeta?

JOVEN SIRIO: -Princesa, sería mejor regresar. Permítame que la acompañe adentro.

SALOMÉ:-El Profeta... ¿es un hombre anciano?

PRIMER SOLDADO: -No, princesa, es un hombre muy joven.

SEGUNDO SOLDADO: -No puedes estar se guro. Hay quienes dicen que es Elías.

SALOMÉ: -¿Quién es Elías?

SEGUNDO SOLDADO: -Un Profeta muy antiguo de este país, Princesa.

EL ESCLAVO: -¿Qué respuesta debo dar al Tetrarca, de parte de la Princesa?

LA VOZ DE JOKANAÁN: -No te regocijes, tierra de Palestina, porque se haya roto la vara del que te ha herido. Porque de la prole de la serpiente nacerá un basilisco, y lo que nacerá de él devorará a los pájaros.

SALOMÉ: ¡Qué voz extraña! Quisiera hablar con él.

PRIMER SOLDADO: Temo que sea imposible, Princesa. El Tetrarca no quiere que nadie hable con él. Hasta al Sumo Sacerdote le ha prohibido hablar con él.

SALOMÉ: -Deseo hablar con él.

PRIMER SOLDADO:-Es imposible, Princesa. 

SALOMÉ:-Yo hablaré con él.

EL JOVEN SIRIO: -¿No sería mejor volver al banquete?

SALOMÉ-Tráeme a ese Profeta. 

SALE EL ESCLAVO.


Wilde, Oscar. Salomé



Salome's Last Dance / Ken Russell


Año: 1988
Duración: 89 min
País. Reino Unido
Director: Ken Russell
Guión: Vivian Russell, Ken Russell (Novela: Oscar Wilde)
Fotografía: Harvey Harrison
Reparto: Glenda Jackson, Stratford Johns, Nickolas Grace, Douglas Hodge, Imogen Millais-Scott, Denis Lill, Russell Lee Nash, Ken Russell, David Doyle, Warren Saire
Productora: Coproducción Reino Unido-EEUU; Vestron Pictures
Sinopsis: Adaptación de la obra de Oscar Wilde, tragedia que muestra, en un solo acto, la historia bíblica de Salomé. Hijastra del gobernante Herodes Antipas, pidió a su padrastro la cabeza de Jokaanan (Juan el Bautista) en una bandeja de plata, como recompensa por haber bailado ante él.
http://www.filmaffinity.com/es/film743052.html